jueves, 20 de julio de 2017

Título: El Último Deseo
Título original: Ostatnie życzenie
Saga: Saga del Brujo
Autor: Andrzej Sapkowski
Fecha de publicación: 1993

   El Último Deseo fue el primer libro oficial ubicado en el universo del personaje Geralt de Rivia, escrito por el autor polaco Andrzej Sapkowski, y digo primer libro oficial ya que Sapkowski ya había escrito historias que luego se conectarían con el universo de Geralt, pero según él, El Último Deseo es el primer libro de esta saga. En este libro se cuentan algunas de las aventuras de dicho personaje, introduciendo también a seres importantes para Geralt y todo contado mediante una narración enmarcada, la cual consiste en incluir varios relatos dentro de un relato principal.
   La Saga del Brujo ha sido aclamada como una de las mejores sagas de libros polacas jamas escritas, consiguiendo varios premios nacionales y consiguiendo una traducción masiva a varios idiomas a partir del 2007, algunos apuntando a que la popularidad que consiguió el libro entre diferentes lectores es debido a los videojuegos basados en el mismo universo y personajes, la serie de The Witcher. Ahora miles de personas conocen esta saga literaria, habiendo ganado múltiples premios internacionales y ahora una futura serie hecha por Netflix se encontrará basada en los libros, así que por qué no dar mi opinión acerca del primer libro de la franquicia. 




La historia comienza con Geralt aceptando un contrato que le permitirá ganarse unas cuantas coronas, demostrando sus habilidades en la profesión que ejerce, brujo. Los brujos son un grupo de guerreros expertos en el manejo de la espada, artes mágicas y en la eliminación de monstruos, ejerciendo su profesión (cazar monstruos) por una suma de dinero. En simples palabras, son exterminadores de lo sobrenatural. Pero los brujos no tan sólo matan monstruos, también pueden brindar otros servicios, y es precisamente lo que desea Foltest, rey de Temeria, por lo que Geralt acepta el contrato esperando salir vivo de esta y ganarse unas cuantas monedas en el proceso. Esta aventura no será la única contada en este libro, una serie de diferentes anécdotas ocurridas al personaje serán mencionadas aquí. ¿Qué tipo de vida es la que tiene que soportar un brujo?”


   Dejando a un lado el prologo que sólo tendrá sentido si terminas de leer el libro, que por cierto es una muy buena idea, la historia comienza con el personaje principal entrando en la ciudad de Wyzima, para luego ingresar en una taberna y pelearse con unos borrachos los cuales no son ningún problema para él. Casi pareciendo una película del viejo oeste, la esencia del personaje es la misma utilizada en muchos vaqueros de aquellas películas, el solitario personaje incomprendido, con mucha experiencia en este cruel y salvaje mundo, vive su vida viajando y teniendo que salir de los problemas a la fuerza, demostrando ser muy hábil en el arte de matar. Geralt personifica ese clásico personaje tan cruel como el mundo en el cual vive, pero aún poseyendo un código moral que lo coloca como un anti-héroe. Sin duda alguna, Geralt de Rivia es uno de mis protagonistas
preferidos, por distintas razones, pero la más destacada es su constante lucha interna de que lo debe ser y lo que quiere ser. Geralt desea ser un héroe, imponer justicia en aquellos que la quebrantan, pero incluso en este mundo de fantasía, la imagen del caballero andante de canciones y leyendas no son nada más que meros cuentos para los niños. El mundo en el que vive Geralt lo obliga a ser más cínico si desea sobrevivir, a apartarse de los problemas de las personas sino quiere terminar manchándose con la culpa, porque aquí nunca hay una solución que satisfaga a todos, siempre habrán consecuencias. De por sí los brujos tienen cierto código que les prohíbe interferir en asuntos políticos o sociales, tan sólo pueden ejercer su profesión no pudiendo dar su opinión en los problemas de los demás, pero Geralt tiene unos muy fuertes valores humanos, un muy fuerte deseo de hacer lo correcto, por lo que más de una vez él no puede evitar meterse en los problemas de los demás intentando ayudar. Lamentablemente, a veces su ayuda tan sólo empeora las cosas, siendo una muy cruel y constante lección que Geralt parece olvidar con el tiempo, de que sería mejor y más fácil mirar hacia otro lado, pero él no puede, al menos no siempre.
   El brujo es un constante remolino de emociones ocultas detrás de una cara amenazante, es aquí, en este libro, donde nos dan una completa introducción a su persona, ya que lo conoceremos bastante a fondo por las distintas historias que nos narra este libro, y los siguientes libros continuaran demostrando lo interesante que es este personaje en este raro mundo.
   El mundo de Geralt de Rivia es un mundo fantástico ficticio al estilo medieval europeo. Lo más clásico de lo clásico. Tenemos reyes, militares corruptos, dioses, templos, magia, hechiceros, elfos, enanos, y por supuesto, monstruos. En el primer libro no veremos tanto acerca de cómo se compone dicho mundo, El Último Deseo se centra más que nada en presentarnos al protagonista y explicarnos como es que vive un brujo promedio, si bien Geralt no entra en la categoría de brujo promedio, pero su estilo de vida no es muy distinto a cualquiera de sus hermanos. Además de explicarnos esto, el libro también nos presentará a distintos personajes significativos para la trama de la historia, como la madre Nenneke, el bardo Jaskier y la hechicera Yennefer, siendo la última el amor perseguido del protagonista, siendo los dos una pareja un tanto disfuncional, por lo que sus amores y odios serán un constante tema en la saga literaria, lo cual en verdad es algo refrescante de leer en lugar de esa típica tendencia a una pareja perfecta que tan sólo tiene problemas por causas externas más allá de su control, aunque mejor no profundizó mucho en esto ya que aquí se da tan sólo la presentación del romance entre los dos.
   Hablando de romance, si bien estos diferentes cuentos se muestran bastante oscuros y sangrientos, no se quedan cortos al momento de ser cómicos o románticos. El tema del amor es algo que se repetirá más de una vez en estas diferentes historias, algunas veces siendo meramente cursi y demasiado perfectas al punto de estar un poco fuera de tono con lo demás, pero en otras ocasiones son trágicas, logrando hablar del “poder del amor” de una forma madura. No se siente tonto o cliché cuando explican que el poder del amor puede romper cualquier maleficio, un poder el cual ni hechiceros ni eruditos pueden explicar exactamente cómo funciona, dos destinos que ahora se encuentran conectados como un solo, no existiendo ningún fuerza en este mundo que sea capaz de sobrepasar al destino.


   El peso del destino será algo que se mencionará constantemente en los siguiente libros y aquí la idea es introducida de forma bastante sutil, pero dejando a un lado el romance y yendo a lo cómico, los primeros libros de esta saga sobresalen entre los demás por una tendencia de Sapkowski de presentar sangrientas parodias a clásicos cuentos de hadas, más que nada a los vistos en las películas de Disney. Algunas de estas parodias son meras anécdotas mientras que otras son el tema central de la trama, demostrando que Sapkowski no tiene miedo de utilizar la referencia a sus anchas y aún siendo capaz de sacar una historia seria de una parodia.
   El humor es algo constante en este libro, pero bien utilizado y no llegando a ser tanto como para volverse insoportable. Geralt se muestra como alguien sarcástico que suele utilizar respuestas inteligentes y atrevidas para burlarse de los demás o para resaltar la estupidez de la situación, o al menos las situaciones que él considera estúpidas. El personaje Jaskier brinda mucho más de esto al ser un atrevido bardo casanova que siempre se encuentra en búsqueda de una nueva historia la cual transformar en poesía, su encuentro con Geralt resultó en justo lo que él estaba buscando, un icónico personaje memorable del cual componer baladas, transformando al brujo en una fuente constante de su inspiración y surgiendo entre ellos un fuerte sentimiento de amistad. Jaskier si bien no tiene ninguna experiencia en el combate, y tampoco es el más valiente, este no duda en acompañar al brujo en sus aventuras y hacer todo lo posible para no interferir en su trabajo, si bien a veces suele meter la pata. Aquí no podremos ver mucho de Jaskier, pero es una buena presentación del personaje.
   Una mención especial que quiero hacer es sobre el inicio del capítulo “Cuestión de precio”, el cual utiliza un truco muy simple pero bastante efectivo en una presentación, más aun cuando este libro es una recopilación de diferentes aventuras. El inicio de este capítulo se puede, fácilmente, interpretar de la manera en que el escritor quiere que la interpretemos. Pero si bien Sapkowski es un gran escritor con mucha imaginación, es muy pésimo cuando se trata conversaciones y del desarrollo del ambiente adecuado, lo cual me impresiona porque muchos hablan de Sapkowski como un gran escritor, pero claramente él tiene sus notorios fallos y es en El Último Deseo donde resaltan más dolorosamente.
   Muchas de las conversaciones dadas en este libro no se sienten naturales, utilizando un exceso de exposición con personajes que se conocen desde hace mucho tiempo, pero que por algún motivo sienten la necesidad de explicar cosas las cuales ya deben estar claras entre ellos, apareciendo esta exposición sin ningún fuerte motivo. Pero tristemente este es el menor de sus problemas, el mayor de todos ellos, y es algo que Sapkowski hace una y otra vez, es el realizar conversaciones rápidas que parecen responderse a sí mismas, sin ninguna pausa o explicación que nos deje entender la participación del otro por medio de gestos o por las expresiones que realiza o tan si quiera hablar un poco del entorno o del ambiente que surge entre ellos. Hay muchos ejemplos en este libro sobre esta forma apresurada de presentar una escena, como la que se da con el alcalde de Blaviken cuando Geralt se enloquece, intentando el alcalde calmar y hacer entrar en razón al brujo, pero casi en la misma sentencia, sin explicación, cambia de parecer y acepta que Geralt tiene razón. Y luego hay escenas que piden a gritos ir más lento, de que el narrador interrumpa el dialogo y que explique las expresiones o reacciones de los personajes, siendo el mayor ejemplo de todos la conversación entre Geralt y Iola, personaje muda.
   Siendo una personaje que no puede hablar, es mandatario que sea el narrador que nos explique qué es lo que le comunica a Geralt mediante su mirada y su silencio, pero no exagero al decir que en toda esta “conversación” el narrador no interrumpe ni una sola vez para explicarnos que ocurre con detalles. La interacción entre estos dos debe ser asumida por el dialogo de Geralt, lo cual da un resultado sumamente superficial de una escena que tenía todo el potencial para resultar poderosa para el lector, pero por lo apresurada que es al no detenerse a explicar nada, dejando a Geralt como un loco que se responde a si mismo, esta escena se siente resumida, como si alguien hubiera recortado las escenas de Iola, sólo dejando las partes de Geralt.
   Para explicar mejor qué tipo de imagen se me viene a la mente al leer esta escena, intenten imaginarse una buena charla entre dos personajes en una película, tan sólo que ahora deben dejar mudo a uno de ellos dos y la cámara nunca debe enfocarse en el personaje mudo, esta tan sólo puede enfocarse en el personaje que habla y la escena debe estar editada de tal forma que no queden espacios en silencio, debe ser el personaje hablando solo casi sin pausa. Es así como yo veo esta escena.
   Pero si bien este es un fallo que me hace rechinar los dientes cuando lo leo, aún así no puedo desacreditar mucho a Sapkowski, ya que no tan sólo sus personajes son entretenidos y memorables, sino que además el sólo concepto del Brujo es fascinante para mí. Niños que son separados de sus familias y son llevados a entrenar durante el resto de sus vidas, afinando sus habilidades y sentidos para poder enfrentarse y salir victoriosos en un enfrentamiento contra un monstruo, teniendo que consumir todo tipo de drogas y pociones hasta que sus cuerpos se acostumbren a estos, causando radicales cambios en sus anatomías, logrando que sus capacidades físicas se incrementen considerablemente. Los brujos son considerados de forma simple como mutantes, espadachines modificados para ser super humanos con un gran conocimiento sobre distintos monstruos: cómo se ven, cómo actúan y cómo matarlos. Y encima de toda esta preparación física y mental, las drogas y ritos utilizados en la transformación de los brujos les abren las puertas a la utilización de las artes arcanas, más específicamente a algo denominado Señales. Las Señales son magia de bajo calibre, pero magia a fin y al cabo, por lo que resultan muy útiles contra los monstruos o contra personas que busquen matar al brujo, siendo esto algo común ya que los brujos popularmente son considerados abominaciones a la naturaleza, si bien por su profesión todos deberían estar agradecidos con ellos, lo peligrosos que son causa terror, miedo y repulsión en los corazones de la gente ordinaria.
   Hubo una época en que las cosas eran mejores para los brujos, había más trabajo y las personas los trataban con más respeto, pero los tiempos han cambiado y ahora la profesión de brujo es rara, se encuentran cerca de extinguirse junto a los monstruos que cada vez son menos, por lo que Geralt es una reliquia del pasado, un remanente de algo que antes era necesitado.





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